
Dr. Luciano Ríos Lara
- Certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica
- Formado en la UNAM y el Hospital General de México
- Profesor de cirujanos plásticos en formación
Procedimientos no quirúrgicos · CDMX
Una mandíbula relajada y un rostro en calma, para descansar y despertar con ligereza.
El botox para bruxismo es la aplicación de toxina botulínica en los músculos maseteros, los que cierran la mandíbula, para disminuir la fuerza con la que aprietas o rechinas los dientes y aliviar las molestias asociadas.

Resultados
Pacientes reales del Dr. Ríos Lara, publicadas con su consentimiento.
“Aquí irá el testimonio real de una paciente, con su nombre o iniciales verificadas.”
Tu seguridad

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El doctor te da toda la atención necesaria sin cobrar honorarios adicionales del cirujano. Solo los gastos hospitalarios extra, si los hubiera, corren por tu cuenta.
Lo que dicen sus pacientes
¿Es para mí?
El bruxismo es el hábito, muchas veces inconsciente, de apretar o rechinar los dientes, ya sea durante el sueño o de día. Con el tiempo puede causar desgaste dental, dolor en la mandíbula o en los músculos de la cara, dolores de cabeza al despertar y un aumento de tamaño de los músculos maseteros, que se nota como un ángulo mandibular más ancho.
La toxina botulínica tipo A se inyecta en ambos maseteros, a los lados de la mandíbula. Al relajar parcialmente estos músculos, disminuye la fuerza de la mordida involuntaria, lo que puede reducir la tensión y el dolor muscular. La capacidad para masticar y hablar se conserva, porque la dosis busca moderar la fuerza del músculo, no anularla.
Un efecto adicional es que, con aplicaciones repetidas, el masetero puede disminuir de volumen, lo que suaviza el contorno de la parte baja de la cara. El alivio suele notarse de forma gradual en las primeras semanas y el efecto es temporal, por lo que se repite periódicamente si da buen resultado.
Está pensado para personas con bruxismo que presentan dolor o tensión en los maseteros, cansancio mandibular o dolores de cabeza relacionados con el apretamiento, así como para quienes tienen maseteros muy desarrollados. Es importante entender que el botox trata el componente muscular del problema: complementa, pero no sustituye, la valoración con tu dentista o especialista en articulación temporomandibular ni el uso de una guarda oclusal para proteger los dientes.
El bruxismo puede tener varias causas, como estrés, alteraciones del sueño o problemas de mordida, y lo ideal es abordarlas en conjunto. Si hay dolor en la articulación, chasquidos o limitación para abrir la boca, tu cirujano te recomendará una evaluación dental o maxilofacial antes o junto con el tratamiento. Trabajar en equipo con tu dentista permite proteger los dientes con la guarda mientras la toxina reduce la fuerza muscular, y revisar con el tiempo si el tratamiento sigue siendo necesario.
Recuperación
Pueden notarse puntos de inyección o algún moretón pequeño. Habitualmente puedes retomar tus actividades de inmediato.
La fuerza del apretamiento disminuye de forma gradual. Al masticar alimentos duros puedes sentir la mandíbula algo más cansada al principio.
Habitualmente se aprecia el alivio de la tensión y, con aplicaciones repetidas, puede suavizarse el contorno mandibular.
Conforme el efecto disminuye pueden volver los síntomas; tu médico te indicará cuándo conviene repetir la aplicación.
Dudas frecuentes
La toxina botulínica se inyecta en ambos maseteros, los músculos que cierran la mandíbula. Al relajarlos parcialmente, disminuye la fuerza con la que aprietas o rechinas los dientes, lo que puede reducir la tensión y el dolor muscular.
Sí. La dosis busca moderar la fuerza del músculo, no anularla, por lo que puedes masticar y hablar. Durante las primeras semanas puedes sentir la mandíbula algo más cansada al masticar alimentos duros.
La fuerza del apretamiento disminuye de forma gradual en las primeras semanas. El efecto es temporal: conforme disminuye pueden volver los síntomas, y tu médico te indicará cuándo conviene repetir la aplicación.
Es un procedimiento breve en consultorio en el que se inyecta la toxina en varios puntos de cada masetero; la anestesia tópica rara vez es necesaria. Después pueden notarse puntos de inyección o algún moretón pequeño, y habitualmente retomas tus actividades de inmediato.
No. El botox trata el componente muscular del problema: complementa, pero no sustituye, la valoración con tu dentista ni el uso de una guarda oclusal. No corrige la causa del bruxismo ni protege el esmalte por sí solo.
Con aplicaciones repetidas, el masetero puede disminuir de volumen, lo que suaviza el contorno de la parte baja de la cara. Es un efecto adicional que se aprecia con el tiempo.
Pueden aparecer moretones, sensibilidad o leve inflamación en los puntos de inyección, cansancio al masticar alimentos duros y dolor de cabeza leve. Con poca frecuencia, el producto afecta músculos cercanos y causa una asimetría temporal de la sonrisa. Está contraindicado en enfermedades neuromusculares, embarazo y lactancia.
El precio depende de tu caso y se define en la consulta de valoración. La dosis se ajusta a tus síntomas, por lo que tu cirujano la establece después de revisarte.
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