
Dr. Luciano Ríos Lara
- Certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica
- Formado en la UNAM y el Hospital General de México
- Profesor de cirujanos plásticos en formación
Cirugía mamaria · CDMX
Un busto más ligero y proporcionado, para moverte con libertad y sentirte a gusto contigo.
La reducción de senos, o mamoplastia de reducción, es una cirugía que disminuye el tamaño y el peso de las mamas y mejora su forma, retirando tejido mamario, grasa y piel, y elevando el pezón y la areola.

Resultados
Pacientes reales del Dr. Ríos Lara, publicadas con su consentimiento.
“Aquí irá el testimonio real de una paciente, con su nombre o iniciales verificadas.”
Tu seguridad

Te operas en el Hospital Ángeles Clínica Londres, en Roma Norte, con los protocolos de seguridad de las organizaciones médicas nacionales e internacionales. Es además un espacio cardioprotegido.
El doctor te da toda la atención necesaria sin cobrar honorarios adicionales del cirujano. Solo los gastos hospitalarios extra, si los hubiera, corren por tu cuenta.
Lo que dicen sus pacientes
¿Es para mí?
Unas mamas muy grandes para el cuerpo pueden causar más que una molestia estética. Muchas mujeres que buscan una reducción de senos tienen dolor de espalda y cuello, marcas o surcos en los hombros por los tirantes del sostén, irritación bajo el pliegue de la mama o estrías, y dificultad para hacer ejercicio o encontrar ropa de su talla. La mamoplastia de reducción retira parte del tejido mamario, grasa y piel para lograr un seno más pequeño, ligero y proporcionado.
Las incisiones dependen del tamaño de la mama antes de la cirugía y del tamaño que se busca. Lo habitual es una incisión alrededor de la areola y otra vertical hacia el pliegue bajo la mama, con o sin una incisión horizontal en ese pliegue. Existen técnicas de cicatriz corta que, en casos seleccionados, permiten reducir y dar forma limitando la longitud de las cicatrices.
En mamas muy grandes, a veces es necesario retirar el pezón y la areola e injertarlos en su nueva posición. Esto implica pérdida de sensibilidad en el pezón y de la capacidad de amamantar, por lo que tu cirujano lo comentará contigo antes si tu caso podría requerirlo.
Tras la recuperación, muchas pacientes notan alivio de las molestias causadas por el peso de las mamas, les resulta más sencillo hacer actividad física y pueden usar ropa que antes no les quedaba. Los resultados varían de una persona a otra, y el tamaño y la forma de los senos pueden seguir cambiando con el peso, los embarazos y la edad.
La reducción de senos está pensada para quienes sienten que el tamaño o el peso de sus mamas limita su día a día: dolor de espalda, cuello u hombros, problemas de postura, irritación de la piel o incomodidad al hacer actividad física.
También puede considerarse cuando existe una diferencia importante de tamaño entre ambos senos. En la valoración se revisa tu historia, tus síntomas y tus expectativas para definir la técnica y el tamaño final adecuado.
Recuperación
Es normal sentir molestia, tensión e inflamación. Tu cirujano te indicará cómo cuidar las heridas y cuándo usar el sostén quirúrgico.
Normalmente se necesitan unas dos semanas de recuperación; en ese plazo la mayoría de las pacientes retoma su ritmo habitual.
Se recomienda no hacer actividad física intensa hasta pasadas entre tres y seis semanas de la cirugía.
La inflamación puede tardar en desaparecer por completo y la cicatrización puede ser lenta en algunas zonas. Las cicatrices se van aclarando con el tiempo.
Dudas frecuentes
La mamoplastia de reducción dura de 2 a 4 horas. Según el tamaño de la reducción, la anestesia y la duración de la cirugía, el alta es el mismo día o tras una noche en el hospital.
En los primeros días es normal sentir molestia, tensión e inflamación. Tu cirujano te indicará cómo cuidar las heridas y cuándo usar el sostén quirúrgico.
Normalmente se necesitan unas dos semanas de recuperación, y en ese plazo la mayoría de las pacientes retoma su ritmo habitual. Se recomienda no hacer actividad física intensa hasta pasadas entre tres y seis semanas de la cirugía.
Habitualmente se usa anestesia general acompañada de anestesia local. Las reducciones más pequeñas pueden hacerse con sedación intravenosa.
Sí. Lo habitual es una incisión alrededor de la areola y otra vertical hacia el pliegue bajo la mama, con o sin una incisión horizontal en ese pliegue. En casos seleccionados existen técnicas de cicatriz corta, y las cicatrices se van aclarando con el tiempo.
La cirugía puede afectar la sensibilidad y la lactancia, y entre sus riesgos está la dificultad o imposibilidad para amamantar. En mamas muy grandes a veces es necesario injertar el pezón y la areola, lo que implica perder la capacidad de amamantar; tu cirujano lo comentará contigo antes si tu caso podría requerirlo.
Entre los riesgos están la inflamación prolongada, las cicatrices visibles o de mala calidad, la pérdida de sensibilidad en los pezones y la pérdida parcial de tejido del pezón o de la mama. También puede haber asimetría o una forma no satisfactoria, además de los riesgos generales de cualquier cirugía.
El precio depende de tu caso y se define en la consulta de valoración. En ella se revisan tus síntomas y expectativas para definir la técnica y el tamaño final adecuado.
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