
Dr. Luciano Ríos Lara
- Certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica
- Formado en la UNAM y el Hospital General de México
- Profesor de cirujanos plásticos en formación
Cirugía facial y cuello · CDMX
Un rostro fresco y luminoso, con volumen y suavidad en armonía con tus rasgos.
Botox e inyectables agrupa los tratamientos faciales sin cirugía que se aplican con aguja: la toxina botulínica, que relaja los músculos que forman arrugas de expresión, y los rellenos, que devuelven volumen al rostro.

Resultados
Pacientes reales del Dr. Ríos Lara, publicadas con su consentimiento.
“Aquí irá el testimonio real de una paciente, con su nombre o iniciales verificadas.”
Tu seguridad

Te operas en el Hospital Ángeles Clínica Londres, en Roma Norte, con los protocolos de seguridad de las organizaciones médicas nacionales e internacionales. Es además un espacio cardioprotegido.
El doctor te da toda la atención necesaria sin cobrar honorarios adicionales del cirujano. Solo los gastos hospitalarios extra, si los hubiera, corren por tu cuenta.
Lo que dicen sus pacientes
¿Es para mí?
El envejecimiento del rostro tiene dos componentes que se tratan de forma distinta. Por un lado están las arrugas de expresión, que se marcan al gesticular: el entrecejo, las líneas horizontales de la frente y las patas de gallo. Por otro, la pérdida de volumen: pómulos que se aplanan, surcos que se profundizan entre la nariz y la boca, labios que adelgazan y ojeras hundidas. Los inyectables permiten actuar sobre ambos sin cirugía.
La toxina botulínica tipo A, conocida popularmente como botox, se usa para las arrugas causadas por el movimiento muscular. Al relajar de forma temporal y selectiva los músculos responsables, la piel deja de plegarse y las líneas se suavizan. Existen varias marcas comerciales con el mismo principio. En la página de botox encontrarás el detalle de las zonas que se tratan, sus efectos secundarios y las diferencias entre marcas.
Los rellenos, en cambio, no actúan sobre el músculo, sino que ocupan espacio. El más utilizado es el ácido hialurónico, una sustancia que el cuerpo reconoce y que con el tiempo se reabsorbe. Sirve para restaurar volumen en pómulos, surcos, labios y mentón, o para perfilar el contorno facial. Los bioestimulantes son otra familia de inyectables que estimulan la producción de colágeno de forma gradual.
Con frecuencia, el mejor resultado combina ambos: toxina para la parte superior del rostro y rellenos para la parte media e inferior.
Los inyectables son una opción para quienes quieren suavizar arrugas o recuperar volumen sin cirugía y sin tiempo de recuperación prolongado. También sirven para mantener o complementar el resultado de una cirugía facial.
Tienen límites: no corrigen la flacidez marcada ni el exceso de piel, y su efecto es temporal. En la valoración, tu cirujano distinguirá qué parte de tu preocupación responde a un inyectable y cuál requeriría otro tratamiento. En general, conviene una mano ligera: es preferible un tratamiento algo más suave que conserve la expresión natural, y hacer pequeños ajustes en la revisión si hace falta.
Recuperación
Solo se notan pequeños puntos de inyección y, en ocasiones, algún moretón o hinchazón leve. La mayoría de las personas vuelve a sus actividades de inmediato.
El efecto de la toxina empieza a notarse a los tres o cuatro días. Con los rellenos, el volumen se aprecia desde el inicio y la hinchazón se asienta en pocos días.
Es el momento habitual de la revisión, cuando el resultado ya es estable y se puede hacer un ajuste si se necesita.
La toxina suele durar de cuatro a seis meses y la movilidad regresa de forma espontánea si no se repite. Los rellenos de ácido hialurónico duran más, según el producto y la zona.
Dudas frecuentes
La aplicación de toxina botulínica dura de 10 a 15 minutos. Es ambulatoria y no requiere anestesia o, si hace falta, se aplica anestesia tópica en crema o gel.
El producto se inyecta con agujas finas o microcánulas y, si hace falta, se aplica antes anestesia tópica. Después solo se notan pequeños puntos de inyección y, en ocasiones, algún moretón o hinchazón leve.
El efecto de la toxina empieza a notarse a los tres o cuatro días. Con los rellenos, el volumen se aprecia desde el inicio y la hinchazón se asienta en pocos días. La revisión suele hacerse a las dos o tres semanas, cuando el resultado ya es estable.
La toxina suele durar de cuatro a seis meses, y la movilidad regresa de forma espontánea si no se repite. Los rellenos de ácido hialurónico duran más, según el producto y la zona.
La toxina botulínica relaja los músculos que forman arrugas de expresión, como el entrecejo, la frente y las patas de gallo. Los rellenos, como el ácido hialurónico, no actúan sobre el músculo, sino que devuelven volumen a pómulos, surcos, labios y mentón. Con frecuencia, el mejor resultado combina ambos.
Personas con arrugas de expresión o pérdida de volumen que buscan un cambio natural sin cirugía. No se recomiendan durante el embarazo o la lactancia, ni con infecciones activas en la zona o enfermedades neuromusculares, como la miastenia gravis.
Son esperables efectos temporales como puntos de inyección visibles, moretones pequeños e hinchazón. Entre los riesgos están la asimetría, la caída temporal del párpado o la ceja con la toxina, los bultos o irregularidades con los rellenos y, de forma rara pero seria, la oclusión de un vaso sanguíneo, que requiere atención inmediata.
El precio depende de tu caso y se define en la consulta de valoración. En esa cita tu cirujano analiza tu rostro en reposo y en movimiento para decidir si conviene toxina, relleno o una combinación.
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